Hablemos de colaboración

Cuando escuché sobre el término “colaboración” la primera vez, me sonó a canje, y un canje no necesariamente paga las cuentas, pero puede que pague otras cosas.

En uno de mis ratos libres, me puse a mirar fotos en mi cuenta de instagram y encontré unos videos muy divertidos de una artista, pero no eran los clásicos videos de “mira mi exposición de arte” sino cortos donde ella (la artista) hablaba de su proceso y los vaivenes de la profesión.

Quedé de inmediato fascinado con el formato y no pude evitar enviar mis comentarios al equipo de Storytellers Content, quienes presentaron el trabajo a través de instagram. Ellos me comentaron de que trataba su proyecto; contar historias de personajes de diferentes ámbitos, pero en su ambiente natural, y después de intercambiar varias ideas, ellos me extendieron la invitación para ser su siguiente víctima. ¡Yo acepté el reto!

Cuadradas nuestras agendas, empezamos a trabajar. La idea era capturar momentos del día a día a través de la cámara y permitirles a ellos construir esta historia utilizando diferentes recursos como las entrevistas, fotografías, stories en instagram y otros. Generalmente yo escribo historias para mis clientes, pero esta vez, alguien escribiría una historia sobre mí.

El día de la filmación, Jesús y Ma. Fer llegaron muy puntuales a mi estudio, instalaron todo su equipo y dimos inicio. El resultado fue increíble, ellos lograron capturar la esencia de mi trabajo en cortos videos que explican en general quien soy, a qué me dedico y algunas anécdotas interesantes sobre mi vida como ilustrador. Todo sucedió de manera muy fluida porque ellos buscaban una historia y yo necesitaba contar la mía.
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Muchas veces el tema colaborativo nos preocupa, porque pensamos que no estamos recibiendo a cambio lo que deberíamos por el trabajo realizado. Yo especialmente en mis inicios en este camino, pensaba que debía cuidarme de situaciones como “canjes” ya que necesitaba pagar mis cuentas y, recibir cosas distintas al dinero a cambio de mi trabajo, no iba a pagar las obligaciones bancarias. Sin embargo, el hacer canje (que prefiero llamar colaboración) ofrece ciertos beneficios que podemos aprovechar al máximo si sabemos elegir bien el proyecto. Es por eso que antes de comprometerme, tomo en cuenta lo siguiente:

Evalúo si el producto o servicio que ofrece la otra parte, es algo que yo realmente necesito. Si soy independiente por ejemplo y lo que recibo a cambio es un servicio de contabilidad, es sumamente beneficioso para mí. Muy distinto sería que estuviera colaborando con una marca de zapatos para dama. ¿Se imaginan que un carro pudiera andar con zapatos en lugar de gasolina? Desafortunadamente no es así y es por eso que hay que saber elegir las cosas que realmente nos pueden traer beneficios.

Llego a un acuerdo con la otra parte para que un porcentaje sea pagado y el resto en consumo del producto o servicio. Esto no deja por fuera el punto anterior. Siempre hay que buscar el mejor beneficio, pero si se presenta el caso en que te ofrecen algo que no es tu prioridad, puedes acordar un pago parcial. Yo en una ocasión negocié el pago de un proyecto con 50% en efectivo y 50% en estadía de un hotel. En ese momento funcionó para mí, porque el dinero que recibía cubría mis gastos principales y eventualmente me iría de vacaciones al mismo destino donde estaba el hotel para el que trabajé.

Si el proyecto es apasionante !No lo pienso mucho! Me ha pasado que conversando con amigos, se nos ocurren montones de ideas y simplemente tomamos la decisión de hacerlas realidad. Puede que no estemos muy claros hasta dónde nos va a llevar (económicamente hablando) pero el amor por lo que hacemos nos mueve. Los resultados suelen ser superiores a nuestra expectativa y en cuanto al pago, créeme que recibes mucho más que eso. Aún haciéndolo por amor al arte, recomiendo siempre establecer reglas claras de lo que se va a hacer y lo que se va a recibir (esto aplica para los puntos anteriores también); la idea es divertirse en el proceso, no que se convierta en una pesadilla.
Blog-Mar2-2Algo importante que quiero mencionar, es que debes poner tus límites. Cuando se te acerque un cliente y quiera “colaborar” contigo, no entres en pánico. Evalúa si hay algún beneficio para ti, y si no lo hay, sé sincero con tu cliente, déjale saber que no te conviene el canje, pero que le ofreces una tarifa justa y la tranquilidad de trabajar con un profesional comprometido con el proyecto.

Ahora quiero invitarte a que eches un vistazo a la colaboración que hice con mis amigos de Storytellers Content a través de su cuenta de instagram @storytellerscontent y conozcas la cara detrás del proyecto “Nos Gusta el Mar”, sí, ese soy yo.

A los “storytellers” puedes contactarlos a través de su correo electrónico hola@storytellerscontent.com.