Nación Sushi


Una nación donde gobierna la felicidad.

Nación Sushi es una reconocida cadena de restaurantes que ofrece un menú de cocina fusión oriental con un estilo pop, que ha ido conquistando ciudades dentro y fuera de Panamá.

En 2017, abría sus puertas el primer restaurante con un área destinada para niños, convirtiendo Nación Sushi no solo en un spot para ir a cenar o celebrar, sino también para pasar ratos agradables en familia.

El reto consistió entonces en darle identidad a la “Nación de los Niños” y presentar una propuesta divertida con la que los “peques” se sintieran identificados, pero que también transmitiera la esencia de la marca.

Cliente: Nación Sushi
Sector: Restaurantes
Año: 2017-2021

Categorías:
Storytelling
Ilustración

Análisis

La solicitud inicial del cliente fue simple: Pintar un mural con temática infantil para el área de niños dentro de los restaurantes. Lo bueno de tener un brief tan sencillo en este caso, es que pude trabajar con total libertad creativa e invitar a mi niño interno a jugar con el proyecto.

Nación Sushi tiene una personalidad extrovertida. Todo su look interior es colorido, con letreros de luces neon y lámparas de papel que te transportan a las estrechas calles de Chinatown en Yokohama, sin embargo para el área de niños, necesitábamos algo más fresco y conservador, pero con sabor a Nación.

La propuesta consistió entonces en escribir un cuento que involucrara elementos del menú de niños, para luego representarlo visualmente a través del mural.

¿Alguna vez te has deslizado desde la cúspide de una montaña de helado a bordo de un wonton gigante?


La Nación de los Niños

Escrito por: José Jiménez Vega

Erase una vez en un lejano pueblo, un respetado Chef que se dedicaba a las artes culinarias heredadas por sus antepasados. Sus platillos deleitaban hasta el más exigente paladar y gozaba de mucha popularidad. El Chef vivía con su nieto, a quien desde muy pequeño, le inculcó la disciplina y el amor por la cocina.

Como el niño conocía las recetas secretas del abuelo, soñaba por las noches que los rollos de sushi eran enormes globos, que los fideos eran largas cuerdas de un columpio, y que se deslizaba en un wonton gigante sobre una montaña de helado de la cual brotaba un río de dulce de leche. Después de jugar hasta el cansancio, se deleitaba con los ricos bocados de extraordinario tamaño.

Un día se preguntó —¿Y si pudiera preparar rollos de sushi tan grandes como en mis sueños? ¡Apuesto a que puedo preparar los fideos más largos jamás antes vistos!— Y así, poco a poco fue reuniendo los ingredientes que necesitaba y se los llevó a un lugar secreto que sólo él conocía. Allí, empezó a preparar las gigantescas delicias.

Durante el día estudiaba y ayudaba a su abuelo, pero por las noches, las largas jornadas lo dejaban rendido de cansancio. Mientras dormía, soñaba con las estrellas quienes se acercaban a preguntarle: —¿Por qué preparas rollos de sushi tan grandes? ¿Acaso vendrá tanta gente a tomarse toda esa sopa de fideos?— Entonces, el niño les explicó lo que deseaba hacer: —¡Quiero construir un columpio gigantesco con fideos y flotar en el aire con rollos de sushi que vuelan! ¡Quiero hacer una montaña enorme de helado y deslizarme en un wonton gigante! ¡Wooohooo! —

Las estrellas asombradas por su enorme entusiasmo, se decían entre ellas — Parece exagerado pero suena muy divertido ¡Vamos a ayudarlo! —

Todos los días seguía su estricta rutina: Estudiar en la mañana, trabajar con el abuelo en las tardes y seguir construyendo su parque de delicias por las noches.

Un buen día, algo increíble pasó al llegar a aquel lugar secreto. Los rollos gigantescos de sushi flotaban en el aire, los kilométricos fideos colgaban de las ramas de los árboles y enormes montañas de helado que no se derretía, parecían llegar hasta el cielo. Emocionado, el niño corrió hacia la comida y jugó toda la noche. Después de divertirse hasta el cansancio, como ocurría en sus sueños, se deleitaba con los deliciosos bocados y ricos postres hasta la saciedad.

Al regresar a casa, las estrellas se acercaron a él en sus sueños y dijeron: —Nos alegra que te gusten los juegos del lugar secreto, y esperamos que lo disfrutes tanto como nosotras disfrutamos verte jugar. Entonces el niño dijo: —Ojalá más niños pudieran venir a jugar conmigo y pudieran comer los postres que no se acaban—

Algunos días después, empezaron a llegar niños de diferentes pueblos al lugar secreto. El nieto del Chef asombrado les preguntaba: —¿Cómo llegaron aquí?— a lo que los niños respondían: —Vimos que las estrellas empezaron a brillar muy fuerte, ¡más de lo normal! y las seguimos hasta este lugar—

El niño preguntó —¿Los ha seguido algún adulto?— y ellos respondieron —Algunos, pero al mirar hacia atrás, vimos una nube brillante que los envolvía y los perdimos de vista— Al darse cuenta que los adultos no podían seguirlos, decidieron llamar a aquel sitio La Nación de los Niños, porque solo ellos podían entrar. Ahí gobernaban la paz, el respeto y la alegría.

Con el pasar del tiempo, se corrió la voz entre la gente del pueblo y todos salieron en búsqueda de aquel lugar de postres gigantes que no se acaban. Con mucho cuidado miraban fijamente al cielo para encontrar a aquellas brillantes estrellas, pero ellas parecían brillar solo frente a los niños. Por más que los adultos insistían, no las veían, y cada vez que seguían a un niño por el sendero hacia el lugar secreto, rápidamente lo perdían de vista.

Desde entonces cuenta la leyenda que, cuando se ven estrellas brillar intensamente de forma inusual en el cielo, es porque “La Nación de los Niños” está cerca.


Teniendo como base una hermosa historia que transmite la personalidad de la marca en un lenguaje amigable para los niños, el siguiente paso era definir una paleta de colores y trabajar en una composición que integrara los elementos más relevantes del cuento.

La paleta elegida tiene 5 colores : fucsia y naranja como colores primarios y sustraídos del brand book, amarillo para darle luz a las estrellas, chocolate pastel para crear ríos de dulce de leche y negro para resaltar ojos y cabello de nuestro niño soñador.

Hasta 2021 se han pintado 7 murales en distintas sucursales de Ciudad de Panamá, siendo el de la sucursal Multiplaza el más grande con 5 metros de altura.

Fotos: ©José Jiménez Vega


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