creativo desenchufado

Apenas despierto, lo primero que hago es mirar la pantalla del celular y revisar notificaciones de redes sociales. Reviso mi bandeja de entrada mientras preparo el café y cuando ya estoy sentado desayunando, aprovecho para mirar noticias y stories por donde vengan.

Hasta hace un par de semanas pensaba que esto era una buena forma de aprovechar el tiempo, pero noté un cambio importante cuando dejé de hacerlo.

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Mi trabajo está profundamente vinculado con el desarrollo de conceptos creativos, (eso abarca desde crear personajes fantásticos para un libro de cuentos, hasta crear ilustraciones para campañas publicitarias) por lo que estoy en contacto con referencias visuales todo el tiempo. Sin embargo, cuando llega el momento de sentarme a “cranear” las ideas, a veces siento que me toma el día entero y peor aún, llego al final sin resultados satisfactorios. Esto tenía que parar.

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En uno de mis antiguos trabajos, aplicaba la filosofía del “Lean Thinking” que no es más que la eliminación de desperdicios en el flujo de trabajo, como por ejemplo mover la impresora más cerca de tu puesto o identificar documentos que no necesitan imprimirse etc. Pensé entonces que era el momento oportuno para retomar estas prácticas y revisar mi rutina de trabajo.

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En mi caso noté que la dependencia que tengo por lo que sucede alrededor, llámese redes sociales, chat groups, llamadas telefónicas o el famoso FOMO que anda de boca en boca, estaba ocupando gran parte de mi tiempo y creando barreras entre mi creatividad y yo.

Anuente a esto, empecé a hacer cambios graduales en mi rutina siguiendo consejos de libros, blogs, podcasts y experimientos que he hecho por cuenta propia, que me han dado resultados satisfactorios y hoy comparto contigo:

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El Smartphone tiene horario de entrada y salida.

El teléfono que tengo es iPhone, y desde que descubrí que puedo ponerle bloqueo en ciertas horas y a ciertas aplicaciones, dedico más tiempo para mí y mis pensamientos.

Al principio con la emoción le puse un límite de tiempo A TODO el teléfono, pero luego fui dosificando el contenido según lo necesitaba. Si bien no le tengo límite de tiempo a las redes sociales y otras aplicaciones, sí le tengo un horario de entrada y salida al iPhone. A las 9:00 PM se bloquea completamente, permitiendo solamente hacer y recibir llamadas, y a las 6:00 AM se vuelve a liberar. Lo que sucede entre 9 y 6 es increíble: Leo libros, escribo, dibujo y lo mejor de todo, ¡DESCANSO!


Calendarizo mi vida.

Han escuchado esa frase “No se deben mezclar las cosas del trabajo con las cosas personales” Pues en mi calendario sucede todo lo contrario.

Escuchaba en un podcast hace poco, que en nuetras rutinas de trabajo, nos han acostumbrado a calendarizar las reuniones, los entrenamientos o asignaciones varias y no hay espacios para cosas personales. En mi caso yo incluyo en mi calendario cosas como, ir al parque a caminar, ir a nadar a la piscina, trabajar desde un café o dibujar cualquier cosa (literalmente escribo en el calendario “dibujar cualquier cosa”). Lo que he logrado con esto es equilibro al darle igual importancia a cosas que antes daba por sentado que iban a suceder, pero que en el rush del día siempre olvidaba.

Imagínate lo bien que se siente ponerle un gancho al cuadrante que dice “ir al parque a caminar”, sin mencionar la actitud positiva que asumo frente a cada proyecto creativo después de cumplir con una tarea.


Visito el pasado y el futuro.

He escuchado tantas veces “hay que vivir aquí y ahora” que casi he enterrado mi pasado y he tirado las llaves del futuro bajo la cama.

Para mí, el mensaje de vivir el ahora, le intenta dar menos relevancia al pasado por las cosas que ya no podemos resolver y a no estresarnos por el futuro que todavía no llega, lo cual me parece bien. Lo cierto es que hacer visitas a las cosas buenas del pasado, me nutre creativamente. ¿Recuerdas esa película de Jennifer Garner “13 Going 30”, donde ella propone hacer una edición “back to school” de la revista para la que trabaja? Algo así me sucede a mí cuando miro cosas del pasado. ¡Hay tantos tesoros ahí!

Yo suelo escribir algunas veces en un diario y guardar notas, postales o estampillas entre las páginas de mis libros favoritos. Siempre es agradable encontrarme con la postal de algún país que visité, mientras busco algo de inspiración para mis proyectos. En cuanto al futuro, lo visito con frecuencia en mis pensamientos y en las páginas de mi diario, que leo en voz alta cada vez que puedo para no olvidar a dónde quiero llegar.

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Lugar de trabajo en orden, ideas en orden.

Hace poco leía a Austin Kleon, de quien soy fan, en su libro “Keep Going” algo sobre despertar la creatividad en medio del desorden. El se refería a permitir el caos como parte del proceso creativo, ya que en medio de los recortes, dibujos y manchas, puede nacer una gran idea.

En mi caso, yo no podría estar más en desacuerdo. Creo que tiene que ver más bien con la personalidad de cada quien. Para mí mantener el orden en las cosas que hago, me permite viajar más rápido de una idea a otra y me permite estar en control del proyecto. Yo no creo en el “yo me entiendo en mi desorden” y aunque he visto que funciona para algunos, siempre se nota la diferencia.

El tema aquí es no sentirse presionado por las corrientes de algunos, porque no funciona de la misma manera para todos; decirle que NO a los consejos de tus gurús favoritos, también está bien.


MENOS (cuentas de redes sociales) ES MÁS (creatividad).

Antes era usuario de cuanta red social sonara. Además de facebook, instagram y twitter, tengo cuentas en pinterest, snapchat, linkedin, youtube, vimeo, soundcloud, vero y la lista sigue.

Era agotador mantenerme al corriente con todas estas redes y poco a poco fui abandonando una por una. La más dramática fue twitter, pues la utilizaba para promover mis proyectos y las entradas de este blog, pero la cantidad de contenido negativo que veía en el timeline me tenía abrumado. Lo que más me sorprendía era ver que la gente se comportaba de manera muy distinta en twitter, en comparación con otras redes sociales donde también los sigo.

Hoy día me enfoco en compartir contenido en instagram y en mi página web principalmente, ya que son lugares donde estadísticamente he comprobado que obtengo mejores resultados. Visito facebook cada luna llena, y suelo compartir artículos que leo y sé que aportan valor a la comunidad.


Tal vez tu rutina de trabajo es diferente a la mía, pero la invitación que te hago es a desconectarte del mundo digital por un rato, redescubrir y maravillarte con cosas tan sencillas como observar las nubes pasar. En momentos como ese, también puede brillar la creatividad.

Ahoy.

¿Por qué todavía no tengo un iPad Pro?

Desde hace un par de meses estoy fantaseando con un iPad Pro. He visto que muchos de los artistas y colegas que sigo han estado trabajando con él y mi primera impresión fue “otro juguete más que nos quiere vender Apple”, pero al ver todo lo que se puede hacer con el app Procreate, entré en un dilema…¿Lo compro y me hago la vida más fácil o sigo fiel al trabajo artesanal que he venido haciendo? Continue reading “¿Por qué todavía no tengo un iPad Pro?”

Ilustración vs. Caricatura

En las últimas semanas he estado recibiendo encargos de “caricaturas” para obsequios de cumpleaños o reconocimientos a seres queridos. Lo primero que digo cuando recibo una de estas solicitudes, es: no soy caricaturista.

Las artes visuales tienen un sin fin de ramificaciones, entre ellas la caricatura, pero a diferencia de la ilustración (a lo que actualmente me dedico) esta lleva consigo una connotación más divertida.

Caricatura Continue reading “Ilustración vs. Caricatura”

Mi Primera Plumilla

Coffee Break | Revista Ellas | Edición N° 1509
Escrito por: Sarita Esses | Editora de Especiales.


Yo trabajaba en un banco. Hace como cinco años me enteré por un amigo que la artista Camila Bernal, conocida como Remedios, iba a dictar un taller de tinta sobre papel en la Universidad de Panamá. Compré todos los materiales, incluyendo esta pluma.

El día del taller empezó a caer un señor aguacero. Me fui desde mi trabajo, mojándome con mi cartulina y chécheres, hasta allá, y cuando llegué, el salón era una caja de zapatos. Empezamos haciendo ejercicios y dibujos, y yo con la plumita. Al terminar regresé a mi casa con las hojas todas manchadas y el enredo que había hecho, pero continué. Rayar hojas con esta pluma se volvió algo religioso. Lo hacía todos los días.

Con el paso del tiempo empecé a hacer ilustraciones y pequeñas exhibiciones. Compré materiales de mejor calidad, sets de plumas mucho más sofisticados, pero no era lo mismo. Esta es la pluma con la que yo me siento feliz. Para mí, lo especial de todo esto, es cómo una cosa tan sencilla puede marcar un antes y un después. Yo trabajaba en el mundo financiero, hacía cosas radicalmente opuestas. Siento que quien soy y lo que hago ahora nació ahí, en ese saloncito apretado, en esa tarde-noche lluviosa.

Estado Challenge

Estoy haciendo un esfuerzo grande por leer libros mientras tomo el café por las mañanas, en lugar de darle “scroll a los “feeds” de las redes sociales, pero para cualquier ser humano de este siglo es difícil y el mundo de los “challenges” o los retos creativos me ha atrapado.

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